Latitudina

VIAJES & VIDA

Viajar & vivir

Instantánea: Latitudina

¡Vida! Una palabra breve, pero hallarle significado es una de las tareas más complejas para nosotros, los seres humanos.

Pocas veces nos detenemos a preguntarnos qué significa vivir para nosotros. En lugar de eso, solemos adoptar ideas ajenas —conceptos automáticos, heredados o impuestos— y los asumimos como propios. Pero a veces algo se rompe: una situación, una persona, una rutina agotadora… y entonces nos cuestionamos:

¿Qué significa realmente vivir?

El dilema de cumplir con lo esperado

Darle respuesta no es fácil. Tampoco rápido. No toma minutos, ni días, ni meses. Toma toda una vida. Porque cambiamos —y es natural y profundamente humano hacerlo—, y con nosotros también debe transformarse el significado que le damos a este concepto.

Precisamente, yo también he tenido ese dilema. Durante mucho tiempo, vivir —para mí— era sinónimo de cumplir etapas: terminar el colegio, continuar la universidad, conseguir un buen trabajo, casarme… Y lo hice. Todo eso ocurrió —y de forma muy rápida— antes de los 25 años. Pero entonces surgió la pregunta:

¿Realmente vivir es esto? ¿Es cumplir con un checklist?

Mi mente empezó a sacudirse. No porque me faltara algo, sino porque ya tenía todo lo que creía que debía tener… y aún así no me sentía plena. Con el tiempo, indagando, leyendo y conociéndome, entendí que estaba viviendo según conceptos ajenos, no según mi propia visión.

Y ojo, hago una salvedad importante:
Estoy profundamente orgullosa de todo lo que he logrado. Incluso si hoy me cuestiono algunas decisiones, sé que cada una de ellas me trajo hasta aquí.

Viajar para descubrir(se)

Al conocerme un poco más —digo un poco más, porque aún continúo en ese proceso— descubrí que una parte esencial de lo que me llena es vivir nuevas experiencias, especialmente a través de los viajes.

Los viajes, para mí, no son solo postales bonitas o fotos para Instagram. Viajar significa salir de la zona de confort, probar nuevos sabores, hablar otros idiomas, tener nuevas conversaciones, escuchar otras historias… y, en el proceso, encontrar partes de mí que ni siquiera sabía que existían.

También descubrí que tengo una gran sensibilidad por el arte, la música, la lectura, la escritura, y definitivamente, por conocer a otros: sus culturas, su forma de ver el mundo, su manera de vivir.

Por eso decidí crear este blog: para compartir algo de lo que he aprendido, tanto en mis experiencias personales como en mis recorridos por distintos lugares.

Un espacio para hablar, dudar y desaprender

Este proceso no ha sido fácil. Conocernos de verdad cuesta, y dar un paso al costado para apostar por lo que realmente somos, aún más.

Lo sé bien: muchas veces la sociedad puede ser dura con quienes deciden ser diferentes, o simplemente pensar distinto —aunque nos hayan hecho creer que se valora la diversidad de ideas, opiniones y formas de vivir—.

Pero… ¿qué sería de este mundo si todos fuésemos iguales?

En este espacio quiero hablar de temas que forman parte de nuestra vida cotidiana —para algunos, simples; para otros, profundamente complejos—.

En ciertos momentos te sentirás identificada(o), y en otros, tal vez no tanto. Y está bien.
Recuerda: un mundo de iguales no funcionaría.

Mi intención es que hablemos —porque eso que crees que solo te pasa a ti, tal vez también le pasa a muchos otros—.
Que nos hagamos preguntas.
Que nos replanteemos los conceptos que tenemos tan arraigados.
Y que también desaprendamos.

Un experimento llamado vida

Este blog es un experimento. Un intento de compartir lo que soy, lo que he recorrido y lo que aún sigo explorando.

La mayoría de mis aprendizajes vienen de los desaciertos, de perderme en ciudades, de tomar rutas equivocadas, de días de mucho cansancio por querer conocerlo todo, y también de encuentros inesperados con personas que me han compartido sus historias.

Si algo de lo que comparto logra resonar contigo o acompañarte en algún momento de tu camino, para mí, eso ya es un buen comienzo.

Últimamente he comprendido que el mundo no cambia solo con grandes acciones o descubrimientos —que por supuesto son valiosos—. A veces, lo que realmente transforma nuestra realidad son las acciones más simples. No necesitamos ser héroes ni transformar el planeta; con construir una vida que tenga sentido para nosotros, y nos dé paz vivirla, es suficiente.

Gracias por leerme.
Este es solo el inicio…

Deja un comentario